
Anoche la luna me habló de ti y tu recuerdo voló más allá de mi mente... Llegó a mi corazón y me hizo llorar tu ausencia. Te pensé por un instante viéndome desde el cielo, sonriente como siempre, llena de entusiasmo, de amor.
A lo lejos me pareció oírte decir que siempre estarías cono nosotros, en lo más profundo, donde el alma se rinde a los sentimientos más hermosos, como los que todos sentíamos y sentiremos por ti… En tu recuerdo, uno de los más dulces de nuestra juventud, de nuestra vida toda.
Ahora que la infinita luz del horizonte, que ayuda a las nubes a descender sobre la tierra, te abrió las puertas a la plenitud de Dios; sólo nos duele tu ausencia física porque más allá de lo palpable… sabemos que no nos dejarás jamás.
Esa noche que la luz de la luna brilló por última vez sobre la plata de tus cabellos, tus bendiciones se hicieron una en aquel la manto de estrellas que cortejaba tu viaje eterno.
Te amaremos siempre. Tu recuerdo nos alentará la vida para luchar y vencer inspirados en tus sueños, siendo tan fuertes como lo fuiste tú.
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